3ª edição

ELEIÇÕES 2002: CONTINUIDADE E MUDANÇA

Alfredo Falero é professor do Departamento de Ciências Sociais da Universidad de la República - Uruguay  

 

 

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::. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL TRIUNFO ELECTORAL DE LULA Y EL NUEVO CONTEXTO REGIONAL .:: Alfredo Falero

En la actual coyuntura, mucho se puede especular sobre la trascendencia del triunfo del candidato del PT en un país con la influencia de Brasil y lo que efectivamente significará para la región. Por ejemplo, es seguro que, como siempre sucede, uno de los nudos críticos del debate se centre en establecer la más adecuada ponderación de sus posibilidades reales para imprimir cambios de rumbos. Una perspectiva que reconociendo lo estructurado, sin embargo termina amputándonos la apertura a entender la realidad como potencialidad de construcción de nuevas configuraciones sociohistóricas.

Por ello, en lo que sigue, se intentará preferentemente, hacer hincapié en horizontes de posibilidades más que en realidades sociales estructuradas. Es preciso antes, sin embargo, explorar algunas coordenadas del debate. Aquí puede encontrarse un abanico de posturas que va desde el pesimismo al optimismo por parte de cientistas sociales comprometidos efectivamente con el cambio social. Señalemos algunas de estas expresiones, a efectos de componer un cuadro que inevitablemente resultará esquemático.

En el primer vector, puede ubicarse señalamientos al estilo del conocido sociólogo James Petras que, apoyándose en las contradicciones internas del PT y el oportunismo de una parte del empresariado que apoyó esta opción, sostiene un probable fracaso del proyecto que naturalmente causará desmoralización, pero por otro lado estimulará la radicalización de las luchas extraparlamentarias como ya pasó en la campaña contra el ALCA.

En el segundo vector, al parecer más numeroso, están quienes dentro del actual contexto de globalización neoliberal, evalúan, como el sociólogo portugués Boaventura de Sousa, que significará sin dudas un compromiso con una transición pacífica y gradual hacia una nuevo pacto financiero y económico global, lo cual no es menor. O economistas políticos brasileños de trayectorias muy diferentes pero seguidores de la temática -desde las muy extensas y conocidas, caso de Celso Furtado, hasta otras más jóvenes y menos visibles, como las de Marcos Costa Lima- que tienden a marcar igualmente la perspectiva optimista en función del freno a la fuerte presión norteamericana para consolidar el ALCA, y en tal sentido no dejan de observar un seguro esfuerzo económico y diplomático de Lula para relanzar el Mercosur. Esto tampoco es menor(1) .

Desde posiciones vinculadas al establishment, se puede observar como la pregunta clave directamente se podría reducir a lo siguiente: ¿puede el populismo funcionar?, al menos así presenta el tema en tapa la revista Newsweek(2) . Más allá que el concepto de populismo aparece extremadamente vago como para incluir cosas muy diferentes, puede advertirse en este tipo de posturas como el posible impacto regional (como ya pasó en el caso de Chavez) o incluso global, aparece minimizado.

A partir de lo anterior, una conclusión casi obvia pero sustantiva es que la real proyección que puede realizarse, siempre se asienta en las expectativas existentes. En otras palabras, si se tienen expectativas que el nuevo escenario puede suponer transformación de las relaciones sociales (por más que algo se avance en temáticas como la agraria o de políticas sociales), no existen evidencias que se pueda potenciar un cambio de real magnitud. Aquí el horizonte de posibilidades es más bien limitado, aún considerando las fuerzas potenciales en tal sentido (sectores del PT y movimientos sociales como el de los Sin Tierra).

En cambio, si las expectativas se centran en un plano regional, en el ámbito geopolítico, aparece un renovado espacio de discusión, de expresiones de proyectos regionales de integración más o menos alternativos. Este renovado conjunto de expectativas ante un nuevo horizonte de posibilidades, se establece particularmente en función de evitar la implantación del ALCA.

Evaluar este aspecto, exige entonces recuperar el espacio geográfico y considerar su relación íntima con el poder, exige dejar de verlo como una realidad objetiva exterior a la sociedad. En efecto, si lo desustancializamos y comenzamos a evaluar como las sociedades se van apropiando, en su construcción histórica, de una configuración territorial, estamos entonces incorporando una dimensión clave para el análisis de lo que potencialmente puede significar el triunfo del PT en Brasil. Simplificando, se puede decir que cualquier proyecto de sociedad alternativo, requerirá reflexionar inevitablemente sobre la resignificación del territorio propio y regional y el sentido de nociones como soberanía.

Porque en la actual etapa capitalista de creciente interrelación, de flujos que atraviesan fronteras como suele indicarse ahora, con agencias poderosas (FMI, BM, OMC, multinacionales, o gobiernos de las potencias hegemónicas) que le imprimen una direccionalidad específica (aunque no siempre coincidente entre ellas) a la globalización, no existe un "afuera" de este proceso sino que subsume, interpenetra a todas las sociedades en una única lógica sistémica. Una lógica que redefine la forma estado, quitándole instrumentos y recursos.

Pero es también, como viene sosteniendo hace unos años Wallerstein (1996), una etapa de caos sistémico, de inestabilidad global donde aparecen líneas de bifurcación que pueden conducir a otras realidades. Es decir, en este contexto, se cierran posibilidades pero también se abren otras nuevas. Entre los cierres, aparece cada vez más claro que la transformación acotada a los límites de un país -que se hacen coincidir generalmente con los de una sociedad- pueden hoy resultar totalmente ficticios. Por ello es muy difícil generar proyectos de sociedad alternativos (es decir, más democráticos, participativos e igualitarios), con carácter autónomo y sostenible en el tiempo.

En la reflexión sobre las aperturas, comienza a visualizarse un plano regional y global de resistencia. En América Latina comienza a ser visible una gran tensión, un gran eje de corte que inevitablemente cruza nuestras sociedades y es el que implica el proyecto ALCA. No es novedad indicarlo pero el caso de México y la relación que lo vincula con el TLC (Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá) es un anticipo de la forma que adopta una integración para Estados Unidos(3).

En tal esquema, escapar del escenario probable de regeneración de un modelo de crecimiento socialmente excluyente, lleva el debate de la elección de Lula a otro plano. Aún sujeto a las presiones del "mercado" -eufemismo que oculta las minorías con capacidad de tomar decisiones de fuerte maximización del beneficio individual- se abre la posibilidad de un giro político regional, de otro proyecto de integración no solo comercial sino societal, alternativo y con objetivos bien distintos al ALCA.

No hay un camino inevitable para ningún proyecto de integración. Siempre derivará de las acciones surgidas del entrecruzamiento de diversos intereses económicos (de corto y mediano plazo), político - partidarios (invariablemente en la actualidad de corto plazo) y de la apertura real a la sociedad, que se le imprima. De lo cual se desprende que el proceso que se dé, puede provocar un sacudión geopolítico en un escenario de cristalización de una integración más autónoma de Estados Unidos o puede terminar coincidiendo más o menos con los requerimientos estadounidenses.

Una dimensión clave para un proyecto de integración alternativo real, es el impulso de formas de supranacionalidad que consideren una base de derechos sociales comunes a los países integrantes. Los obstáculos a este proceso deben ser marcados con énfasis. Respecto a la Unión Europea, Samir Amin señalaba entre las críticas más importantes, el que pese a las apariencias, no está basada en un proyecto encaminado a conformar una sociedad común y agregaba que para convencerse de ésto, basta con constatar la posición de segunda fila que la "dimensión social" ocupa en los reglamentos comunitarios. (1999, p. 147).

En tal sentido, la participación de movimientos y organizaciones sociales, lo que frecuentemente se agrupa en la noción de sociedad civil (otra noción extremadamente laxa, cuyos contenidos y conflictos varían en función de la perspectiva política que se tenga) resulta esencial. Instrumentar la participación de las sociedades en un proyecto regional es un amplio tema que aquí no es posible debatir aunque si marcar su importancia. De hecho, la armonización de intereses fragmentados es un proceso lento y contradictorio que además supone una problemática específica al interior de cada organización. Frecuentemente además, se generan construcciones de carácter elitista, es decir minorías dotadas de un poder formal o informal superior al de la base, que no problematizan su relación con ésta.

Por ejemplo, Pierre Bourdieu, rechazaba claramente la mera actuación de dirigencias en un proyecto real de integración regional, cuando analizaba la necesidad de "un movimiento social europeo" (1999). Consideraba al sindicalismo europeo en ese proceso, como un "socio más bien preocupado por participar con decoro y dignidad en la gestión de los negocios". Por ello un desafío insoslayable que se concluye a partir de lo anterior, para las organizaciones de la sociedad civil, es recuperar, dinamizar, un espíritu de movilización internacionalista. Las prácticas en ese sentido no dejan de ser contradictorias, pero el desafío aparecerá cada vez con mayor claridad y los Foros Sociales Mundiales son apenas pasos en ese sentido.

Todos estos lineamientos rápidamente trazados, permiten construir un cuadro que nos permite analizar horizontes a corto plazo. Existe una interesante oportunidad de profundizar un proyecto regional alternativo con participación de la sociedad civil y el gobierno del PT tiene la posibilidad de avanzar sustancialmente en esta dirección. Esto significa costos inevitables para Brasil, pues supone una lógica de cooperación con los países de la región, aunque con potenciales beneficios generales (como el caso europeo).

Por otro lado, existe la posibilidad de profundización del camino hacia el ALCA por Estados Unidos y sus articulaciones locales (económicas, políticas) y en este escenario, algunos gobiernos de la región (como Uruguay) pueden, más o menos veladamente, apoyarlo buscando beneficiarse. Este proyecto tal como se plantea en la actualidad significa, en términos del espacio geográfico, una renovada recolonización bajo la promesa de un territorio de libre circulación de bienes, servicios y capitales. Y obsérvese que aunque esto sea así, nunca se habla de libre circulación de personas con Estados Unidos, lo cual es una restricción severa en el contexto actual de alta capacidad de movilidad del capital.

En suma, desde este campo de observación, recuperando la conciencia de espacialidad de nuestras sociedades, puede avanzarse algo en el problema inicial y ver hasta donde se cumple el programa del PT de revigorizar el Mercosur y de su apuesta y búsqueda de otro pacto regional en América Latina. De lo contrario habrá que pensar que Petras tenía en el fondo razón. En cualquier caso, la sociedad no puede estar ausente de la discusión.

(1) Las fuentes son las siguientes: entrevista a Petras en Radio Nederland el 12.12.02; artículo de Boaventura de Sousa en Folha de Sào Paulo del 04.10.02; artículo de Celso Furtado en Revista 3 Puntos, nº 278, del 24.10.02; comunicación del economista Marcos Costa Lima desde la Universidad Federal de Pernambuco - UFPE, Recife, Noviembre de 2002.
(2) Newsweek, 13 de noviembre 2002. Vale la pena reproducir la introducción que hace la revista: "Los populistas vuelven a estar de moda en América Latina, un poco más pragmáticos que sus predecesores, pero con la misma visión placentera de más empleos, mejores sueldos y mayores pensiones. ¿Podrán cumplir sus doradas promesas cuando la región no tiene dinero?.
(3) No es posible abundar aquí en tal sentido, pero el investigador John Saxe-Fernández de la UNAM habla de la "compra-venta" de México.
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BIBLIOGRAFÍA CITADA
AMIN, Samir. El capitalismo en la era de la globalización. Buenos Aires: Paidós, 1999.

BOURDIEU, Pierre. Por un movimiento social europeo. Análisis Político, Universidad Nacional de Colombia, IEPRI, mayo - agosto 1999.

WALLERSTEIN, Immanuel. Después del liberalismo. México D.F.: Siglo XXI / CIIH - UNAM, 1996.

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